La nueva madurez generativa: soy bimillenial, comparto y comprendo dos eras.

Imagen: Tommy Ingberg

Seguramente estamos construyendo un nuevo ciclo vital que no existió para generaciones anteriores. Seguramente estamos inventando un nuevo estadio en el que ya no debemos ocuparnos de cumplir el contrato social que nos hizo buscar en la juventud un trabajo fijo para toda la vida, comprar casa y coche, casarnos y tener hijos. Ahora el alargamiento de la esperanza de vida, el poder mantener salud y energía mucho más tiempo que nuestros padres y abuelos, nos permite inaugurar un ciclo vital, la madurescencia.

Un ciclo vital en el que poder dedicarnos a contribuir en la construcción de una sociedad mejor y más justa, en el que poner a disposición de la comunidad, experiencia y conocimiento, para participar de otra manera, desde la creatividad favorecida e incrementada por la reflexión y el conocimiento de nuestro entorno.


Sin referentes pasados nos inventaremos la forma de transitar por esta nueva etapa, como un regalo del tiempo que nos ha tocado vivir. Y así, hago balance de lo que sé, y de todo lo que no sé, de lo que quiero saber, de lo vivido y de lo que no he podido todavía experimentar, de lo sentido y lo leído..., para armarme de recursos y energía para seguir viviendo intensamente. Porque... experiencia es libertad. 

Por fin puedo tener objetivos propios y no los de las organizaciones para las que trabajé, puedo retomar viejos sueños y aspiraciones y volver al inicio donde todo era posible y, ahora sí, buscar de nuevo el sentido a la vida.

Teoría del desarrollo de la personalidad: Séptima etapa.  Erikson

La mayor parte de los programas específicamente dirigidos al colectivo de trabajadores sénior (+55) se centran en su posible colaboración en la integración de nuevos y jóvenes empleados (formación en mentoring, fundamentalmente), y en el mejor de los casos de gestión del conocimiento y elaboración de mapas de conocimiento, y en el peor de los casos, en programas que tienen que ver con la desvinculación de la empresa, tanto por un ajuste de plantillas (outplacement) como por programas de preparación a la jubilación.

Ni empresas, ni organizaciones públicas parecen querer ver que la tendencia demográfica y la evolución de la pirámide de edad en nuestro país nos conduce inevitablemente a carreras profesionales mucho más largas que las actuales y obliga a Recursos Humanos a diseñar programas de desarrollo del talento experto más que programas de preparación para la jubilación.

Quisiera creer que ya ha llegado la hora de empoderar a los trabajadores maduros, dejar en sus manos algo más que su forma de pasar  a la vida "retirada", dejar que decidan sobre su futuro profesional, dejar que inicien un nuevo ciclo profesional y, como en todos los inicios, invirtiendo en su aprendizaje de nuevas habilidades y conocimientos, poniendo en sus manos proyectos retadores e innovadores que le permitan seguir creciendo, seguir en la brecha contribuyendo no sólo desde la experiencia, sino desde la ilusión y la energía que proporciona un nuevo proyecto, el nuevo y esperanzador camino de la nueva madurez.

Imagen modificada: Keilah106.5

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